16 de marzo de 2014

Carlos V y el Furor




Carlos V fue un emperador muy determinante en la historia de España. Hemos de recalcar que en todo su reinado el concepto de gran emperador debía estar latente en todos los aspectos, incluido el artístico.  Además debido también a la cronología en la que nos situamos (S. XVI) podemos decir que es fundamental la vuelta de lo clásico como modelo en este momento. De hecho la imagen de Constantino como el “Gran Emperador Cristiano” servirá de inspiración y de reflejo a muchos personajes de este momento.   

Esta imagen del gran emperador debía ser plasmada como tal en diferentes esculturas. Es por esto por lo que Carlos V encarga un conjunto de esculturas a un broncista milanés, se trataba de un escultor áulico llamado Leone Leoni. Otra figura fundamental es su hijo Pompeyo Leoni ambos escultores de Arezzo establecidos en Milán.  Se trataba de un retratista con clásica concepción, esto es precisamente lo que el emperador buscaba, un gran escultor que lograra plasmar el Constantino del mundo clásico con la dignidad de un emperador del momento. Leoni era medallista y orfebre de profesión. Entre las siete esculturas que se le encargan encontramos tres de bronce y cuatro de mármol que hoy podemos admirar en el Museo del Prado.

La obra en la que nos centramos hoy es la de “Carlos V y el Furor”.  Se trata de una obra encargada en 1549 y finalizada en 1569 por el hijo de Leone Leoni, Pompeyo Leoni. En esta obra nos encontramos en primer lugar con un conjunto formado por dos figuras realizadas en bronce, de pie. Se tratan del retrato de Carlos V y bajo sus pies encontramos la figura del Furor.




 Las influencias tomadas por Leone Leoni a lo largo de su vida son el influjo alemán a través de la visualización de las tumbas de Maximiliano en Innsbruck donde el  realismo en los vestidos impregna el imaginario de Leoni. Además Leoni se empapa de otros grandes artistas coetáneos a su momento como son Donatello o Miguel Ángel, de hecho uno de los antecedentes fundamentales que marcaron esta escultura fue la admiración a la Judith de Donatello. Otros de los factores que influyen en la producción de Leoni son los textos clásicos como Vitrubio que tan estudiados son en este momento así como esculturas propias de época clásica encontrado en este momento de exaltación greco-romana.





Carlos V está representado a la romana, nos lo encontramos con peto, coraza, espalderas y hombreras, muy detalladas con bajo relieve y un carácter narrativo en las mismas fundamental para entender la obra. Además, aparece con la mano derecha sobre una lanza, mientras su mano izquierda está sobre el mando de espada. Esta figura del emperador  protegido por una armadura decorada, nos habla de un guerrero.Completan la decoración un medallón con la figura de Marte (dios de la guerra) en relieve, el Toisón de Oro y una figura de Tritón bajo el ristre. Esta idea queda afianzada cuando encontramos que los relieves de su coraza y los detalles de la armadura, .representan las victorias del emperador. En definitiva, esta escultura es un homenaje a la victoria. 
Un elemento fundamental en el análisis de la representación del emperador es el hecho de que esta armadura sea desmontable, esto es así ya que vemos reflejado al héroe clásico en un torso idealizado donde encontramos la inspiración clásica basada en el contraposto de la figura así como el helenismo del retrato que dignifica los rasgos. Se nos pretende trasmitir una imagen del emperador como un hombre maduro y sabio pero sin rasgos de edad claros, buscando la idealización en sus formas. Es decir, se busca la representación del adonis clásico.




Toda esta gran alegoría la vemos reforzada con la imagen del Furor, que queda representado como un hombre barbudo, encadenado, colérico. Se trata de un hombre maduro que demuestra su odio con una tea encendida. La escultura en sí, nos muestra al gran emperador como pacificador con el gran Furor derrotado a sus pies. Ambas figuras aparecen sobre trofeos y armas militares. En este caso, hay ocasiones en las que se mantuvo que el Furor aparece como el mundo turco o la Europa reformista a lo que hemos de entender que a pesar de los enfrentamientos con éstos, Leoni nos deja claro en su carta que esto no es así, de hecho, recalca que la imagen del furor está inspirada en la evocación de Virgilio en la Eneida.





Toda esta información iconográfica nos viene dada por una fuente fundamental; la propia carta que el artista mandó al obispo Granvela con las intenciones de lo que quería realizar. Leone Leoni era consciente del carácter narrativo de su obra así como buscando el lenguaje de la retórica áulica. Busca convertir al emperador en un héroe mitológico contemporáneo. Es por esto por lo que la escultura es una alegoría en sí misma. El propio hecho de la posibilidad de retirar la coraza para observar el torso desnudo, nos habla de las esculturas griegas en primer término. El propio Leone Leoni relaciona la idea escultórica con la llamada “pax augusta”, el emperador se nos presenta como unificador. 

A pesar de que esta escultura ha estado en diferentes lugares de España hoy día podemos admirarla en el Museo del Prado, donde además, en ocasiones podemos ver como le han retirado la coraza a Carlos V. 

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